La belleza más peligrosa.

Contemplar una Spathodea campanulata florida es un espectáculo asombroso, pero conviene poner en perspectiva  este árbol y veréis que asombro si provoca, pero al saber de lo que es capaz.

Os lo expliqué hace tiempo, las flores rojas de forma tubular fueron diseñadas por las plantas para atraer a aves, no a insectos (estos comen polen de flores abiertas  amarillas, blancas o rosas). Pero la Spathodea hizo algo más, se esforzó en crear un aroma para esas flores y así atraer nuevos “clientes” como los murciélagos… Se esforzó tanto, que se pasó. Atrajo también a los insectos. Pero eso al árbol no pareció gustarle, son principalmente las aves las que garantizan su supervivencia, no los insectos. Lleva millones de años fabricando néctar y ahora se encuentra con numerosas abejas  y demás insectos llevándoselo.

La Naturaleza no hace amigos innecesarios, al árbol le sobraban esos bichillos ¿solución? Volver tóxico el néctar, lo justo para que los insectos…no regresen ¿y cómo lo hizo? Creando un compuesto que a los insectos les recuerden a feromonas de su especie, pero no tan tóxico que afecte a aves o murciélagos.

Las abejas llegan, chupan néctar, cogen polen, se van…y nunca regresan a la colmena, mueren en el camino de regreso o dentro de la flor. Y cómo no informan del suceso, nadie en la colmena activa las alarmas, caen unas detrás de otras.

Y el problema se incrementa cuando nos damos cuenta de que es un árbol que florece a lo largo del año, incluso en épocas en las que no existen muchas especies floridas, así que es inevitable que los insectos busquen comida en esas flores.

Ante este problema, este árbol africano se ha convertido en una pesadilla en América donde empieza a prohibirse su plantación. Pero no solo se ha prohibido por su amenaza a la biodiversidad de las selvas tropicales, este árbol tiene otra característica, es muy invasor, de hecho, está incluido en una lista de la UICN (Unión internacional de conservación de la Naturaleza)  que reúne a las 100 especies, vegetales y animales, más agresivas biológicamente en los ecosistemas.

Un etiqueta demoledora para un árbol bellísimo que en África, en su ecosistema natural, vive en equilibrio…hasta que lo movimos, y activamos su gen de supervivencia. Le dimos alas. Y ahora queremos cortárselas. No ha sido el único, ni mucho menos. Deseamos sus maderas, su belleza o sus frutos, y luego, cuando se salen de control, les decimos que sobran prohibiéndolos o arrancándolos. Somos nosotros los que rompemos los equilibrios de los ecosistemas, la Naturaleza, simplemente, trata de reajustarse, de retomar el camino.

La Spathodea vive ahora en los cinco continentes, en muchos lugares es perseguida, y seguramente, en todos esos lugares extraños, trata de sentirse como en casa, y como es un árbol de las zonas equinocciales donde se dan dos días de sol cenital al año, una parte de la época de floración los rayos solares inciden al norte y otra al sur del árbol, esa es la señal que busca el árbol para saber que es su momento, que está en casa. Y eso, sucede pocas veces. Aun así florece buscando esas aves de picos alargados tropicales para quienes  diseñó sus flores, pero esas aves son casi exclusivas de los trópicos. Ahora, mientras escribo esto, la Spathodea está floreciendo en algún lugar de Europa, o Australia, o norte de África manteniendo a raya a las abejas con sus toxinas esperando las aves que nunca llegarán a polinizarlo.

Pero nosotros, al ver lo efectivo que resulta matando insectos, ya estamos investigando su potencial como insecticida biológico en gorgojos y otras plagas de los cultivos. No hay detalle que se nos escape, salvo que tal vez hubiera sido más prudente dejarlo en su lugar de origen.

Lo llaman de muchas formas, Llama del Bosque o Tulipán africano, pero últimamente se refieren a él como “Hermoso asesino” . Ahora ya sabéis la historia completa. Siempre hay que conocer el porqué, y así, las informaciones se leen con menos sensacionalismo y más criterio.

 

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