Entradas

El jardín del Calvo

Imagen
  La planta de las segundas oportunidades. El Argyroxiphium sandwicense puede que os suene a trabalenguas, pero que no cunda el pánico, aquí traigo varios nombres comunes que podéis recordar fácilmente si se os atasca el botánico: Ahinahina (significa “Muy gris” y es su nombre nativo en Hawai) Espada plateada o Planta de la paciencia. Y claro, tiene una historia que debe ser recordada para que la valoremos y tomemos consciencia de nuestra responsabilidad en este planeta. Nuestra protagonista de hoy vive únicamente en una isla de Hawai, concretamente la de Maui, a alturas de más de 2100m junto a los volcanes, desafiando el frío, el sol directo y a las erupciones. Son lugares inhóspitos donde muchas plantas se rindieron y bajaron ladera abajo. No el Argyroxiphium, esta planta encontró la forma. Primero multiplicó sus hojas hasta hacerse casi una “pelota”, las llenó de pelillos y de esta manera soportó mejor el frío, pero para calentarse dispone las hojas de manera que eleven la temp...
Imagen
  El árbol que ofreció “café” a los colonos. El Gymmocladus dioicus es un coloso, un árbol capaz de provocarte dolor de cuello de tanto mirar hacia sus ramas preguntándote como puede ser tan recto, tan armonioso o tan bello. Y es natural de Norteamérica, sus duras semillas eran comidas por mastodontes, parece ser que eran los únicos capaces de romper la cáscara exterior. Hasta que llegamos nosotros, si vemos algo encerrado con esmero, en seguida nos preguntaremos ¿Qué habrá dentro? Y claro, la abrimos, y vimos que la semilla era tóxica, pero tostada…recordaba al café. Y como eran tiempos en que las mercancías viajaban en carromato por caminos que apenas eran tales, los colonos espabilaron con lo que pillaban, así surgieron sucedáneos del azúcar, o del café. Y tan contentos. El árbol, que había sido alimento de mastodontes, pasó a llamarse “Cafetero de Kentucky”. En cuanto se extendió el ferrocarril y el comercio fluyó…se fueron olvidando del árbol y sus semillas, y los colonos se ...
Imagen
  Fresas sabor a Piña que no provocan alergias. Rebobinemos unos siglos y vayamos a la Europa del siglo XV, vaya, la gente come unas fresas…muy pequeñitas, son más ácidas y crecen en zonas boscosas, es la Fragaria vesca, la fresa autóctona europea. ¿Dónde están esos fresones enormes de Huelva?   Pues en el mismo sitio que los arándanos grandotes, en América. Y pronto empezaron a desfilar hacia el Viejo continente. Ya lo veis, hasta las fresas que comemos no son de aquí, Europa siempre tuvo fresas y arándanos silvestres, y los comíamos, solo que para llenar el estómago con ellos, se requería paciencia, todos eran diminutos, pero muy sabrosos. Quien ha probado una fresa silvestre no la olvida, es cómo esa galleta que probaste en la infancia y ahora sale de nuevo al mercado más grande y  con el mismo nombre...pero le falla el sabor. Y llegaron las fresas grandes de América, tanto del norte, como del sur, y el agricultor europeo, que había llegado incluso a cultivar las...
Imagen
  La belleza más peligrosa. Contemplar una Spathodea campanulata florida es un espectáculo asombroso, pero conviene poner en perspectiva   este árbol y veréis que asombro si provoca, pero al saber de lo que es capaz. Os lo expliqué hace tiempo, las flores rojas de forma tubular fueron diseñadas por las plantas para atraer a aves, no a insectos (estos comen polen de flores abiertas   amarillas, blancas o rosas). Pero la Spathodea hizo algo más, se esforzó en crear un aroma para esas flores y así atraer nuevos “clientes” como los murciélagos… Se esforzó tanto, que se pasó. Atrajo también a los insectos. Pero eso al árbol no pareció gustarle, son principalmente las aves las que garantizan su supervivencia, no los insectos. Lleva millones de años fabricando néctar y ahora se encuentra con numerosas abejas   y demás insectos llevándoselo. La Naturaleza no hace amigos innecesarios, al árbol le sobraban esos bichillos ¿solución? Volver tóxico el néctar, lo justo para ...

El cerezo que no comemos, pero nos alimenta.

Imagen
  El periodo Edo en Japón (1603-1868) fue conocido como Era de la paz ininterrumpida, es en esos momentos en los que uno se dedica a cosas como hibridar sin temer que le ataquen al día siguiente. Se podría decir que la paz y innovación van paralelas. También nuestra relación con las plantas se vio alterada en aquel lugar y momento. Y no hablo de las que nos comemos. Existe un cerezo (Prunus oshimo) abundante en el Monte Yoshino, que en Japón les llena la mirada de gozo, florece abundantemente antes de las hojas y solo se ve una cascada de color floral. Bien, pues eso les inspiró, y cuando en esa era de paz se pusieron a hibridar con ese árbol, uno de los resultados fue el Prunus serrulata “Kanzan” que poseía una mutación floral que hacía sus flores más llenas de pétalos, y de color rosa intenso. Cuando se abrieron las fronteras de Japón para los europeos, fue de los primeros cerezos en llegar a Europa a principios del S-XIX y ya nunca nos pudimos separar de él. Ha conquistado...